La materia prima fundamental para la fabricación del papel es la fibra de celulosa procedente de la madera, un recurso natural y renovable. Las fibras de celulosa se aprovechan al máximo a través de la recogida y el reciclaje de los papeles usados para convertirlos en papel nuevo.
Cuando la fibra de celulosa se utiliza por primera vez en la fabricación del papel, se denomina fibra virgen y cuando a través del reciclaje se reutiliza sucesivas veces, se denomina fibra recuperada o reciclada.
El ciclo de aprovechamiento de la fibra de celulosa se mantiene vivo y en funcionamiento gracias a la continua aportación de una cierta cantidad de fibra virgen. Esto es necesario porque la fibra de celulosa se va deteriorando con los sucesivos usos (se estima que puede ser reutilizada una media de seis veces) y porque el 19% del papel que utilizamos no puede recuperarse para el reciclaje debido a que simplemente lo guardamos, como ocurre con los libros, documentos o fotografías o porque por su propio uso se destruye o se deteriora, como el papel higiénico o sanitario.
El papel recuperado como materia prima se utiliza en la fabricación de determinados tipos de papeles como papel prensa, papel para embalaje, para cartón ondulado o estucado, para sacos, etc. En España la tasa de utilización de papel recuperado, que mide el consumo de éste respecto a la producción de papel, supera el 84 %, siendo la más alta de Europa.
El papel se fabrica con fibra de celulosa procedente de plantaciones de especies de crecimiento rápido destinadas a tal fin y que de otro modo no existirían, por lo que es falso que reciclando papel se ahorran árboles.
Un papel reciclado, al igual que uno de fibra virgen, para ser ecológico necesita de un proceso productivo no contaminante: en ocasiones los tratamientos de las tintas compuestas por barnices, aceites, disolventes, pigmentos, anilinas y otros compuestos vertidos en grandes cantidades pueden generar impactos negativos en el medio ambiente.
El reciclaje de papel sí permite reducir los vertederos y las emisiones que producen: los 4,6 millones de toneladas de papel usado recuperados para su reciclaje anualmente en España suponen un ahorro de volumen en vertedero equivalente a 46 grandes estadios de fútbol como el Bernabéu o el Camp Nou llenos hasta arriba y un ahorro de las emisiones en vertedero de 4,1 millones de toneladas de CO2 (más del 1% de las emisiones totales que produce el país).